domingo, 17 de octubre de 2010

control

Hay una verdad que te espera
siempre casi al doblar la calle, es como
un miedo, a veces piel de gallina,
está detrás tuyo susurrándote
al oído. Palabras incoherentes
al miedo subversivo del paso
siguiente. De esquina a esquina,
cien metros de intrigante soledad,
cuna del miedo, quemándose, llenando
el cenicero, mezclándose con la
ceniza e ayer.
El miedo de no poder predecir los hechos,
buscando protección en un pedazo de madera,
conteniendo la valentía en los
bolsillos, a la espera de la fiera
que corta al espíritu débil con
la mirada y se deja caer...
Se deja caer débil en el asfalto.

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